Humor

¡Oh, no!

¡Oh, no! Otra vez ella....

Around Tideswell I

...niñas, ¡media vuelta!

Around Tideswell II

Alrededores de Tideswell, en Parque Nacional del Peak District, abril 2006.

Alda, humanista sin remedio

ALDA

De estancia en Inglaterra

Alda

El juicio y la investigación sobre la muerte del joven brasileño a manos de la policia londinense es un auténtico circo aquí. Increible.
Actualización: esto lo digo porque las investigaciones de algunos periodistas, así como las declaraciones de algunos testigos y demás involucrados no hacen más que sacar a la luz la cantidad de mentiras de las que ha hecho uso la policia para justificar sus disparos al joven brasileño...y eso que se supone que son los encargados de proteger al ciudadano. Añado la aclaración porque la viñeta pretende criticar este hecho, no es que yo critique la viñeta :)

Que es eso?

Que es eso es? es un pájaro? Es un avión? NO, es el Papa Ratzinger Zeta...uhhh, que miedo: La habemus liao.

Cómo decorar tu casa-cápsula

Para quien se aburra y no sepa que hacer el fin de semana ya puede empezar a decorar su casa-cápsula. Mira cuando partido se puede extraer de 25 metros cuadrados... Las casas de 90 m acabarán pareciendo mansiones!. Ahora ya no tenemos nada que envidiar a los japoneses y sus hoteles cápsula, para que luego digan que no hay ventajas en esto.
Buen fin de semana a todos :)

PD: un comentario serio sobre las viviendas de 30 m en Hasta las narices!! con Declan Painkiller.

Cosas que pasan

No soy muy dada a contar anécdotas pero no es malo recordar algunas cosas que nos pasan aunque sólo sea para evitarlas.
Tengo, ya por costumbre, ir de vez en cuando a los archivos de Madrid y Sevilla en busca de la documentación necesaria para completar mi tesis. Normalmente voy sola pero en una de las ocasiones fui a Madrid con una compañera que se encuentra igualmente haciendo la tesis.
Fuimos y volvimos en tren. Lo cierto es que de Castellón a Madrid el viaje no se hace muy largo y da para poco, pero a la vuelta resultó un poco más pesado aunque sólo fuera porque una se encuentra cansada de andar como rata de biblioteca o de archivo en este caso. La cuestión es que volvíamos en el tren y después de una conversación mi amiga, que estaba sentada junto a la ventana, decidió ir al baño, que estaba al otro lado del vagón, por lo que le dejé pasar. Transcurrieron unos minutos cuando empecé a oír risas a mis espaldas por lo que me giré y lo único que pude observar es a mi amiga acercarse a su asiento aunque me llamó la atención que las risas parecían acompañar su paso. No entendía nada pues no veía nada raro. Pero cual fue mi sorpresa al ver que al intentar sentarse en su asiento y pasar por delante de mí veo colgado de su pantalón una cosa larga que le llega casi a los pies. Al quedarme observando veo que aquello era una enorme tira de papel del baño que le salía del pantalón. Es de suponer que se le había quedado pegadito y no se había enterado. Así que la avisé. Lo cierto es que ni se inmutó, quitó lo que colgaba y a los dos minutos quiso levantarse para ir al restaurante en busca del bocadillo, menos mal que era en dirección contraria porque fue asomar la cabeza y oír las risas de nuevo.

Cosas del mal tiempo

Hoy ha hecho un frío horroroso. No sé a cuantos grados estábamos pero no debía ser un número elevado. Dejé el gorro en casa por esa malsana costumbre de pensar que hace calor sólo porque algunos rayos de sol afloran a ciertas horas del día. Mal hecho. Un dolor punzante me recordaba constantemente que mis orejas trataban de sobrevivir y sobre todo intentaban permanecer unidas a mi cabeza. Creo que por mis dedos, enfrascados en guantes, dejó de circular la sangre durante unos minutos y encima un moquillo constante me recordaba que mi nariz estaba con una tonalidad rojiza y no precisamente por haber bebido cervecilla.

Paranoia en el tranvía

Tram

Esta mañana cogí el tranvía como tantas otras veces para ir al centro de la ciudad. Estaba un poco absorta en mis pensamientos como de costumbre, por no decir que iba completamente despistada. De repente en una parada regular vi, a través de la ventana, al revisor y al conductor del tranvía mochila al hombro dispuestos a regresar a casa.
Me llamó tanto la atención que me puse a mirar hacia el interior del vagón para ver si me había equivocado. No tenía muy claro si había que abandonarlo o simplemente nos habían abandonado a nosotros. Miré hacia adelante y pude ver la puerta de la cabina del conductor abierta de par en par y sin ningún vigilante a la redonda. De repente, al cabo de unos pocos minutos todo sea dicho de paso, llegó el reemplazo: un conductor con su respectivo revisor. ¡!Habían hecho el cambio de turno en plena parada del centro con todas las puertas abiertas confiando sin mas en la buena voluntad de la gente!! Me quedé atónita pues en unos segundos había improvisado una increíble paranoia, protagonizada por un desaprensivo que, adentrándose en la cabina del conductor, había decidido llevarnos a mil por hora en una ruta turística sin parangón por la ciudad sobre esos inseguros raíles. ¡Por Dios!, estos ingleses conseguirán que me de un ataque al corazón antes de los 30...